A menos que ya estuviese enferma antes de conocer a su pareja, seguro que su relación ha sufrido un cambio drástico desde que enfermó. Quizá antes, salían cada noche, o viajaban muy a menudo, hacían mil actividades o tenían una gran vida sexual. Pero eso cambió.

El impacto de una enfermedad crónica sobre la pareja

A menos que ya estuviese enferma antes de conocer a su pareja, es casi seguro que su relación ha sufrido un cambio drástico desde que enfermó. Quizá antes, salían cada noche, o viajaban muy a menudo, hacían mil actividades o tenían una gran vida sexual. Pero eso cambió.

Así por lo menos era en mi caso, pero después de enfermar, descubrí que las enfermedades crónicas tienen un gran impacto en la pareja.

Desde que enfermé, hemos tenido altibajos, ha habido momentos en los que me he sentido lo suficientemente bien como para que nuestras vidas volvieran aparentemente a la normalidad. En esos momentos, sacábamos mi enfermedad de nuestras mentes y volvíamos a disfrutar de la vida casi como antes, pero de repente, allí estaba de nuevo, una recaída nos recordaba que no se había terminado, que yo SOY en realidad una enfermedad crónica y que esta enfermedad va a ser una parte de nuestras vidas para siempre.

Gracias a importantes cambios en mi dieta y en modo de vida, he conseguido sentirme casi bien por pequeños periodos de tiempo, el dolor se reducía (aunque no desaparecía del todo) y me encontraba con algo más de energía. En esos momentos trataba de volver a la normalidad con mi pareja, intentaba recuperar lo que tuvimos antes de mi enfermedad, los largos paseos, las excursiones y también el sexo hasta que el dolor arruinó la diversión. Vuelta a la vida de enfermo casi sin salir de casa, sin ganas ni fuerzas para nada hasta un nuevo pequeño periodo de mejora con otro intento por volver a la normalidad para recaer de nuevo.

Nos guste hablar de ello o no, el sexo es una parte muy importante en la pareja, una necesidad de ambos dentro de una relación y una gran muestra de amor y unión. No se puede estar más cerca de nadie ni más unido a nadie que a la persona con la que se hace el amor y cuando se está profundamente enamorado de esa persona, no hay nada más hermoso y bello.

Pero ¿que pasa cuando la vida sexual está muerta?.

La pareja es cosa de dos, por una parte está el enfermo crónico que también tiene necesidades, sexuales, físicas, mentales, emocionales y espirituales, aunque por desgracia el dolor que acompaña a dolencias como la fibromialgia, impide cumplir no solo con las necesidades sexuales, sino con las necesidades físicas en general. A veces incluso un abrazo resulta muy doloroso por lo que se puede llegar incluso a sentir una desconexión física de nuestros seres queridos. Esa desconexión, puede conducir a una desconexión mental y emocional al malinterpretar nuestros seres queridos la falta de contacto físico. Esta es la otra parte, la pareja sana que aunque sabe que la otra parte está sufriendo, no es capaz de ponerse en su lugar y detenerse a pensar en lo que esta situación está suponiendo para la parte enferma en vez de centrarse en lo que no está dando llevando a un alejamiento entre los dos en el que cada uno se refugia en si mismo. Esta situación, debe ser tratada cuanto antes para evitar el resentimiento entre ambos y una posible ruptura.

Pero ¿qué se puede hacer para reducir el impacto de una enfermedad crónica sobre la pareja?. Es una pregunta con múltiples respuestas, cada pareja es un universo complejo y no valen las mismas soluciones para todos, aunque si hay puntos comunes a todas y voy a dar dos puntos a tener en cuenta.

1. Cuando una pareja descubre que se enfrentan a una enfermedad crónica, deben buscar ayuda externa, un psicólogo o terapeuta que les ayude a aceptar la situación y que les ayude y enseñe a expresar los sentimientos que surgen cuando nos enfrentamos a estas situaciones. Suele ser difícil para una pareja hablar de sexo con alguien extraño, pero es alguien que nos aconsejará sin implicaciones emocionales la mejor forma de afrontar la situación.

2. Buscar un grupo de apoyo para cada uno. No solo debe el enfermo crónico buscar un grupo de apoyo con personas que comparten su enfermedad para compartir con ellos situaciones cotidianas de su dolencia que entenderán perfectamente su situación. La parte sana de la pareja también debe buscar el apoyo de un grupo de personas "cuidadoras" de enfermos crónicos en el que poder sentirse identificado con los otros miembros y encontrar ideas y aportes que le ayudarán en su situación.

Además, es muy importante la comunicación entre los dos y que cada miembro de la pareja exponga sus puntos de vista y sus necesidades. La parte sana, necesita darse cuenta de lo que también está perdiendo el enfermo, parece obvio, pero a veces solo podemos pensar en lo que nos falta y entrar en un circulo vicioso que nos haga perder de vista lo que nuestra pareja ha perdido también.

El impacto de una enfermedad crónica sobre una persona es muy grande por todos los cambios y el sufrimiento personal que conlleva pudiendo conducir a la depresión en muchos casos, pero también es algo que sufre la pareja y las dos partes deben ser muy conscientes de esto, deben ponerse en el lugar del otro y asumir estos cambios con la fuerza que les da precisamente formar parte de un equipo y que el amor que se tienen es su mejor apoyo frente la adversidad.


 

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