El dolor se llega a convertir en un inseparable compañero, quizá el más fiel que no se separa de uno por más que necesites un descanso de su compañía.

Carta al dolor

Y no desapareces. Como cada día hace ya tantos años estás junto a mi, dentro, muy dentro de mi sin abandonarme un segundo; fiel e inseparable.
Los que me rodean creen conocerte ya después de tanto tiempo juntos, pero no saben realmente quien eres, me cuesta mucho presentarte con tu verdadero y completo curriculum. Es tan largo y tedioso..., y muy pocos, poquísimos están verdaderamente interesados en saber de nuestra relación. Perdona que te lo diga así pero a casi nadie le importa lo más mínimo que formes parte de mi, me prefieren con la máscara que te mantiene oculto cuando puedo mantenerte escondido, de hecho muchos se han alejado de ti y de mi gracias a tu gran interés por estar siempre presente.
No puedo negar que he aprendido mucho en estos años  gracias a ti, temas sobre los que antes de conocerte no habían provocado nunca mi curiosidad han pasado a formar parte de mis intereses y he aprendido mucho y buceado en mi interior conociéndome más, conociéndote más.También he aprendido mucho sobre las personas, más de lo que ya sabía sobre la empatía y sobre el miedo que tenemos a implicarnos arriesgándonos a "sentir" más de lo "necesario" por un semejante.
Es curioso el ser humano, cada uno es único aunque enfrentando determinadas situaciones las similitudes entre nosotros cómo individuos son muchísimas.
Nadie puede ocupar el lugar de otro para poder decir con absoluta firmeza "te comprendo" ni aún quienes son más sensibles y capaces de sufrir lo ajeno a su propio cuerpo que existen, y para quienes de verdad los necesitamos, son nuestros ángeles de carne y hueso (mis ángeles) que están en los momentos más difíciles junto a nosotros pueden llegar a entender y sentir nuestra carga cómo propia (tampoco lo merecen ni mucho menos) nosotros (yo) tampoco somos en muchas ocasiones conscientes de la carga emocional que les suponemos y en que medida adaptan su vida y dejan de lado planes y proyectos propios por estar junto a (mi) nosotros.
Pero hablaba de ti "compañero" ya me cansas y es agotador seguir luchando por alejarte y quizá llegar a un acuerdo amistoso para quedar sólo de cuando en cuando sin que seas una constante y te obceques en estar continuamente presente. ¿No te parecería un buen trato? Quedemos sólo unos días cada año o si te parece poco cada mes pero déjame un tiempo libre de ti para poder corresponder en algo a mis ángeles que tanto me dan cada día, dame un tiempo libre de tu cadena para volver a ser quién era. Prometo no olvidarte durante ese tiempo que me concedas, sabes que tu tienes el mando y que puedes doblegarme cuando lo deseas, yo también lo se muy bien y no dejas que lo olvide.

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