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El trigo agrava los síntomas de la artritis, la esclerosis y otras enfermedades autoinmunes

El trigo contiene uos inhibidores de la amilasa y la tripsina que empeoran la artritis, el lupus, la fibromialgia, el asma y las enfermedades inflamatorias intestinales. Además podrían ser los causantes de la sensibilidad al gluten.

Muchos enfermos de dolencias de tipo inflamatorio como la artritis, el lupus, la esclerosis, la fibromialgia, etc. refieren una mejoría notable en su estado de salud cuando comienzan una dieta sin gluten aun cuando ninguna prueba da positivo en intolerancia al gluten. Esto fue descrito en los años 80 como "sensibilidad al gluten no celiaca" A pesar del tiempo transcurrido se sabe muy poco sobre esta enfermedad que al carecer de ningún marcador para identificarla se diagnostica por descarte al manifestar el paciente todos los síntomas típicos de la intolerancia al gluten sin padecer alergia al trigo ni celiaquía.

Estos síntomas son dolor e hinchazón abdominal, diarrea, fatiga, cefáleas, dolor articular o aparición de eccemas. Estos mejoran notablemente al comenzar una dieta sin gluten.

Pero no es el gluten.

Según Detlef Schuppan, director de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Johannes Gutenberg en Maguncia (Alemania) presentado en el marco del Congreso Europeo de Gastroenterología 2016 que se está celebrando en Viena (Austria) "los ATI que contiene el trigo podrías ser responsables del desarrollo de la sensibilidad al gluten no celiaca. El tipo de inflamación intestinal que hemos visto en estos pacientes difiere de la causada por la celiaquía, y no creemos que sea provocada por el gluten"

Por lo tanto al no ser el gluten el desencadenante de esta enfermedad es incorrecto denominarla "sensibilidad al gluten" y los investigadores del estudio quieren cambiar el nombre de esta patología.

El trigo, además de gluten contiene unos inhibidores de la amilasa y la tripsina (ATI) que son una familia de proteínas. Estos ATI tal y como sucede con el gluten en las personas celiacas, pueden desencadenar una reacción inmune con consecuencias muy molestas y hasta graves. De hecho, numerosas investigaciones han sugerido que estos ATI podrían encontrarse detrás de la mal llamada "sensibilidad al gluten no celiaca", enfermedad asociada con los síntomas típicos de la celiaquía y que padece entre un 5 y un 10% de la población.

Según el estudio los ATI serían responsables de la aparición de la inflamación en numerosas enfermedades crónicas como la fibromialgia, la esclerosis múltiple, el asma o la artritis reumatoide y otras. Y como explica Schuppan "además de contribuir al desarrollo de enfermedades inflamatorias relacionadas con el intestino, creemos que los ATI pueden promover la inflamación en otras enfermedades crónicas fuera del tracto digestivo. Esperamos que nuestro trabajo derive en una recomendación que aconseje una dieta libre de ATI para ayudar a tratar una variedad de trastornos inmunes potencialmente graves".

Hasta ahora la mayoría de estudios se han centrado en el gluten y en su impacto sobre la salud digestiva. Sin embargo, aunque constituyen únicamente el 4% del total de las proteínas que se encuentran en el trigo, cada vez hay más trabajos sobre los ATI pues las evidencias alcanzadas hasta el momento que ahora han sido confirmadas, sugerían que el consumo de ATI puede provocar el desarrollo de inflamación en tejidos distintos del intestino, caso de los ganglios linfáticos, los riñones, el bazo e, incluso, el cerebro.

Esta inflamación supone a los pacientes con enfermedades autoinmunes un notable empeoramiento de los síntomas de su patología, entre otras la esclerosis múltiple, el lupus, el asma, las enfermedades inflamatorias intestinales –colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn–, la artritis reumatoide, la fibromialgia y la esteatosis hepática no alcohólica (el consabido ‘hígado graso’)

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