loading...
UN HIGADO DAÑADO PODRÍA SER LETAL. VIGILA ESTOS SÍNTOMAS.

El cuerpo humano necesita que cada órgano esté en perfecto estado y en las mejores condiciones para funcionar a la perfección y el hígado es uno de los órganos que más debemos cuidar y del que muchas veces nos olvidamos.

El hígado se encuentra situado en la parte superior derecha del abdomen protegido por las costillas y es muy sensible a numerosos problemas y enfermedades de los cuales debemos conocer sus síntomas y como evitar los problemas hepáticos.

Algunos de estos problemas de salud son, la hepatitis, la cirrosis, el hígado graso… y estos son algunos de los síntomas que nos avisan de un posible daño en el hígado:

1. Problemas estomacales: cualquiera, desde vómitos y náuseas a la intoxicación alimentaria, migrañas, vértigo, depresión y mareos pueden ser una llamada de atención sobre un daño hepático. Ante cualquiera de estos síntomas hay que consultar con nuestro médico.

2. Cambio de color en la orina: lo que produce cambios en el color de la orina es el nivel alto de bilirrubina en la sangre. La orina cambiará a un color anaranjado o incluso marrón. Esto se produce al ser el hígado incapaz de eliminar el exceso de bilirrubina pasando la tarea a nuestros riñones.

3. Problemas tracto-digestivos: cuando el hígado está enfermo, no puede producir la bilis, y por lo general esto es seguido por diarrea.
Cuando el hígado deja de producir bilis, aumenta la intolerancia a ciertos alimentos. Además pueden aparecer, síndrome del intestino irritable, cálculos biliares, intolerancia al alcohol, distensión abdominal y estreñimiento.

4. Diarrea y estreñimiento:  tanto la diarrea como el estreñimiento pueden producir hemorragias intestinales que pueden perjudicar el hígado, si esto llega a suceder lo más probable es que observe restos de sangre en la orina y/o en las heces.

5. Dolor abdominal: este es uno de los síntomas más comunes de daño hepático, puede venir acompañado por calambres o hinchazón sobre todo en la parte inferior del abdomen. También puede aparecer cistitis que es básicamente fluido acumulado en el abdomen lo que producirá también que suba la presión arterial.

6. Retención de líquidos: este síntoma se produce en la fase más temprana de daños en el hígado y es fácil detectarlo por la hinchazón en pies y tobillos. Esto puede ser producido por una dolencia linfática, una insuficiencia cardíaca problemas renales o irregularidades hormonales.

7. Comezón: cuando el hígado está dañado, la piel se vuelve más irritable y aparecen picores, además de volverse muy sensible al tacto y aparecen hematomas y venas varicosas con facilidad.

8. Cambios en el color de las heces: este síntoma también está relacionado con una insuficiencia biliar y esto se puede observar por el color de las heces que puede ir de un color amarillo pálido a color arcilla. Puede ser preocupante si el cambio de coloración no es puntual y se mantiene en el tiempo.

9. Falta de apetito: la bilis del hígado ayuda a descomponer las grasas y mejora la digestión. Cuando los alimentos no son bien digeridos esto puede influir en el apetito y lleva a una rápida bajada de peso.

10. Ictericia: la ictericia es visible por un cambio de color en los ojos y en la piel que se vuelve amarillenta. Esto se produce por unos niveles elevados de bilirrubina en la sangre. La ictericia puede ser indicador de otras enfermedades  relacionadas con la vesícula biliar y el páncreas.

11. Fatiga y malestar: este síntoma es probablemente el principal indicador de que se sufre un daño hepático. Cuando esto sucede, el organismo tiene que trabajar mucho más para compensar la pérdida de rendimiento pero agotándose en el proceso.
Además las toxinas quedan en el cuerpo ya que no son destruidas por el hígado. 



Quienes padecemos estas enfermedades y nuestros familiares sabemos lo difícil que se vuelve la vida y el cambio que experimenta el trato que recibimos por parte de los médicos cuando sale a relucir que padecemos fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, encefalomielitis miálgica o cualquiera de las dolencias no “demostrables” ni visibles. Cuando se sabe de este diagnóstico se nos niegan por norma pruebas y exámenes y se suprimen visitas a los especialistas lo que incrementa nuestros padecimientos y nos causa impotencia y sufrimiento innecesarios.
Aún a día de hoy la FM, el SFC, la EM y algunas otras enfermedades no son tenidas en cuenta por los profesionales sanitarios quienes no quieren perder su tiempo con enfermos que padecen estas dolencias. Pero nos estamos acostumbrando y estamos aprendiendo a contestar y reaccionar ante estas situaciones exigiendo la atención que se nos niega e insistiendo en que se nos examine y se nos derive a los especialistas pertinentes.

Así que ante la presencia de cualquiera de los síntomas descritos o de otros que sean causa de preocupación, no dude en acudir a su médico para que le explore y haga los análisis correspondientes para descartar dolencias o cogerlas en estadios tempranos para poder afrontarlas más fácilmente.
Regresar al inicio