La fibromialgia y la artritis son enfermedades distintas aunque comparten muchos síntomas y las personas con artritis son mucho más propensas a padecer también fibromialgia.

Según estudios científicos el dolor crónico de la artritis puede traer consigo la fibromialgia aumentando las zonas dolorosas, la percepción del dolor y la severidad de los síntomas de la artritis.

Aún se desconoce la causa que provoca la fibromialgia aunque hay factores que se sabe que pueden conducir a su aparición.

-Desequilibrios de neurotransmisores del sistema nervioso.

Se alteran los mecanismos reguladores del dolor, del sistema nervioso y del estado de ánimo.

-Alteraciones del flujo sanguíneo en algunas partes del cerebro.

-Herencia genética.

La fibromialgia aparece en un 28% de descendientes de personas con esta enfermedad.

-Factores desencadenantes.

Infecciones crónicas, víricas o enfermedades musculares.

-Alteración de los procesos neuroquímicos.

Produce mayor susceptibilidad al dolor.

Fibromialgia y artritis ¿están relacionadas?

Las dos enfermedades presentan dolores articulares simétricos, es decir duelen las mismas articulaciones a ambos lados del cuerpo.

Las personas que conviven además con fibromialgia tienen “puntos hipersensibles” en el cuerpo, generalmente en el cuello, los hombros, la espalda, las caderas, los brazos y las piernas (puntos gatillo) que duelen cuando se presionan. Además, la fibromialgia también presenta otros síntomas como dificultad para dormir, rigidez por la mañana, dolores de cabeza, sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies, falta de memoria o dificultad para concentrarse (lapsos conocidos como “fibroneblinas”) y en mujeres, periodos menstruales dolorosos.

Hay algunos síntomas que nos pueden ayudar a reconocer la fibromialgia como:

-Dolor.

Dolor punzante en todo el cuerpo que puede aumentar en situaciones de estrés.

-Sensibilidad al tacto.

Con fibromialgia severa el más mínimo roce en el cuerpo resulta doloroso. No es extraño que duela hasta el roce de la ropa.

Un simple apretón o golpe leve produce un intenso dolor que se prolonga en el tiempo.

-Sensibilidad medioambiental.

Las personas con fibromialgia suelen mostrar sensibilidad a productos químicos (productos de limpieza del hogar) ruidos o luces brillantes, cambios de temperatura...

-Cansancio.

El cansancio es constante y cualquier actividad resulta agotadora con una continua sensación de fatiga.

-Mal sueño.

Insomnio acompañado de sueño no reparador que impide recuperar los niveles de energía normales.

-Dificultad para concentrarse.

Problemas de memoria a corto plazo, dificultad para retener información, imposibilidad de concentrarse.

-Rigidez muscular.

Sobre todo al despertar la rigidez muscular impide incluso levantarse de la cama llegando en algunos casos a ser necesaria ayuda.

-Espasmos y calambres musculares.

Dolorosos espasmos y calambres en diferentes músculos.

-Síndrome de piernas inquietas.

Movimiento involuntario de las piernas durante el sueño.

-Colon irritable.

Periodos alternos de diarrea o estreñimiento.

-Depresión.

Resultado de vivir con dolor constante, fatiga y con muchas limitaciones en la vida cotidiana.

Como hemos visto hay síntomas comunes en ambas enfermedades aunque la artritis se puede diferenciar de la fibromialgia en que esta generalmente (no siempre) produce inflamación de las articulaciones y deformidades que aparecen en pruebas de imagen.

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